El prestigioso ‘The New York Times’ titulaba esta misma semana: ‘¿Criminal o mártir?’ refiriéndose a Jordi Cuixart, encarcelado en Lledoners. Explica el rotativo que para la justicia española el presidente de Òmnium Cultural es un criminal peligroso por haber liderado una manifestación. Recuerda también que ocho líderes independentistas más, hombres y mujeres, continúan encarcelados tres años y medio después del referéndum de independencia de Catalunya del 1-O de 2017. EEUU incluye a los presos independentistas como presos políticos de España en su informe contra los derechos humanos. Rusia, por otra parte, se permite recordar la situación en España a la Unión Europea, cuando esta última le reclama la liberación del líder Alekséi A. Navalni, a la vez que les tacha a todos de hipócritas. 

Pero se han abierto fisuras. En estos últimos días, aunque el Tribunal Constitucional confirmaba la sentencia por sedición del ‘exconseller’ Jordi Turull, condenado a 12 años, los magistrados Juan Antonio Xiol y María Luisa Balaguer emitían dos votos particulares. En ellos defienden que la pena es desproporcionada y que habría resultado necesario tener en cuenta las dudas técnicas que el recurso suscita, siendo posible formular un juicio distinto más en sintonía con la cultura jurídica común de los países de la UE.

Las dudas expresadas en votos particulares que nacen en el seno del propio TC permiten que el Tribunal Supremo salve la cara de sus vergonzantes sentencias, tanto a ojos del propio Estado como de las instituciones internacionales. Turull y poco a poco el resto de presos se dirigirán ahora a Estrasburgo, al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Pero, además, los votos particulares de los magistrados del Constitucional pueden facilitar el camino político al Gobierno español. Cuando desde la Justicia se duda de la justicia, el camino para los indultos o la amnistía de los presos independentistas se hace más rápidamente transitable. Y es condición previa para cualquier posibilidad de acuerdo político.

Esta semana he vuelto a Lledoners y me he sentido avergonzada.

Foto: Mireia Arso/Regió7 | El Periódico de Catalunya

Article publicat originàriament a El Periódico de Catalunya, el 5 de maig de 2021.